Animales valientes, militantes, héroes que vencieron al nazismo.

Animales héroes de la II Guerra Mundial

Acostumbramos a citar que los animales siempre nos han acompañado, han estado junto a nosotr@s durante toda la historia de la humanidad. Incluso habría que puntualizar que habitaban nuestro planeta antes que nosotros, y que quizás somos nosotros los que los hemos acompañado a ellos, somos parte de su evolución, o sus herederos. Es cierto que los animales, en algunas ocasiones, han sido parte de ecuaciones cuyos resultados han supuesto grandes estragos para la humanidad. Por ejemplo, las epidemias, entre ellas la terrorífica peste negra del S.XIV, en el que algunos animales actuaban como vectores de la infección, unido a un desarrollo aún truncado en sanidad pública, higiene…

Pero en otras circunstancias podemos hablar de la heroicidad animal, de las gestas protagonizadas por una infinitud de animales, en el rescate y salvaguarda de vidas humanas. A todos/as se nos vienen a la memoria las noticias sobre algún animal, salvando a algún ser humano en peligro. Pero el artículo que exponemos hoy, tiene como protagonistas a los animales héroes de la II Guerra Mundial. Retrotraigámonos a la Europa asolada por el estruendo y las bombas de la barbarie nazi. No solo a Europa, sino allende las fronteras europeas, donde los Nazis llevaron la guerra. Nos encontramos el terror como imposición, la desesperanza, el menosprecio hacia la dignidad humana, y el pánico hacia el fin de la humanidad, la libertad, la convivencia, los derechos humanos…

Una guerra que duró más de un lustro; 1939-1945. En esa guerra, entre esas hazañas humanas que, con un esfuerzo y gloria que jamás sabremos agradecer los que hoy somos sus deudores, multitud de animales jugaron también papeles cruciales. Protagonistas de misiones que contribuyeron a la victoria de los aliados, la democracia, el progreso, y la libertad. María Elisabeth Dickin fue una reformista y animalista, fundadora, en el año 1917 en el Reino Unido, del primer sanatorio caritativo para animales enfermos. Esta precursora veterinaria, propuso que se homenajeara con una insignia al valor a aquellos animales que, a diario y a lo largo de kilómetros de trincheras y ciudades ocupadas ponían su vida al servicio de la humanidad.

En 1943, se instituía la Medalla Dickin. Una medalla de bronce, grabada con los lemas “For Gallantry” (A la valentía) y “We Also Serve” (nosotros también servimos), adornada con una cinta rayada con los colores blanco, rojo y azul. Toda una declaración que hacía visible el heroísmo, el coraje, la grandeza de tantos animales que lucharon contra el nazismo, y por el destino de la humanidad. Durante los 6 años que mediaron entre 1943 y 1949, 18 perros, 32 palomas, 3 caballos, y un gato, fueron merecedores o reconocidos con la Medalla Dickin.

Resaltaremos al menos un nombre: Gustav. Fue el palomo que, el 6 de Junio de 1944, transmitió los primeros informes del  desembarco en Normandía, llegando hasta la isla Thorney, próxima a Portsmouth, sur de Inglaterra. 5 horas y 16 minutos para recorrer 150 millas en condiciones meteorológicas muy adversas.

“Estamos a sólo 20 millas de las playas. En el primer asalto las tropas llegaron a las 07.50. La señal no informa de fuego enemigo en la playa. Esperamos en formación. Rayos, tifones desde 0545. No se han visto fuerzas aéreas enemigas”

Este fue el mensaje que Gustav transmitió. Las tropas aliadas desembarcaban en Normandía, y la guerra comenzaba a dar un giro a favor de los aliados frente al Eje.

Farma Higiene – Asesoramiento integral veterinario