Aves silvestres: monogamia y fidelidad

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18/08/2021 | Actualizado: 18/08/2021 18/08/2021
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Aves silvestres: monogamia y fidelidad
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Imaginemos al ejemplar masculino de una de las aves silvestres, cabizbajo y compungido, al concebir la idea de una infidelidad por parte de su compañera sentimental.

¿Cómo llega a la conclusión de algo así, sin observarlo ni presenciarlo?

¿Cómo creemos que puede ser su reacción?

¿No es la monogamia, característica y fruto del desarrollo y devenir histórico del hombre?

¿No es la tristeza ante la infidelidad, propia de los sentimientos humanos?

Pues hoy os vamos a presentar a una de las aves silvestres archiconocidas, y a su modo muy pero que muy curiosa, tanto de concluir que su pareja le es infiel, como de responder a tal hecho. El protagonista es el gorrión. Se sabía que estas aves silvestres, pese a mostrar hábitos monogámicos, eran infieles. El macho, para asegurarse una prole mucho mayor. La hembra, para asegurársela de mejor calidad. También, que los gorriones podrían tener mecanismos de detección de la infidelidad, en concreto, mediante el reconocimiento en la nidada de los polluelos que no fueran suyos. Pero lo que investigadores de Alemania, Australia, y Reino Unido querían descubrir, era qué cambio en el comportamiento exhibían ante tales descubrimientos. Para tal misión, se estudió, durante 12 años, el comportamiento de la población total de gorriones de Lundy, isla del Canal de Bristol.

Los resultados sobre estas aves silvestres son sorprendentes. Resultaba que, cuando los machos detectaban la infidelidad, comenzaban a reducir la cantidad de comida con que proveían a la nidada. Lo curioso, según el equipo de investigadores que dirigía Julia Schroeder, del Imperial College de Londres, es que, pese a lo esperado, el gorrión no tenía una habilidad certera para reconocer qué polluelos eran suyos o no. De lo que dependían sus sospechas, y el hecho de disminuir la ración de alimentos, era de la conducta de las propias hembras.

¿Por qué podían afirmar algo así?

Porque si se colocaban polluelos extraños en un nido cuidado por una hembra fiel, el macho no modificaba la cantidad de comida proporcionada, y continuaba con sus esfuerzos para conseguir la misma. También se descubrió, que si el descontento surgía con dudas ante la conducta de la hembra, estas se basaban en el tiempo que ella, durante su periodo fértil, se ausentaba del nido.

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