Gatos durante el embarazo: desmontando mitos

Farma Higiene, S.L.
18/08/2021 | Actualizado: 18/08/2021 18/08/2021
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Gatos durante el embarazo: desmontando mitos
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En tiempos pasados, gatos y embarazo no se llevaron bien. La noticia de una mujer embarazada solía despertar temores y preocupación ante la mascota de la familia, sobre todo si esta era un gato. Se reflexionaba sobre lo escuchado, lo leído, lo aconsejado…, los posibles peligros para el bebé que estaba por venir, la salud de la propia mamá…No era extraño, entonces, que al animal solo le quedara una salida, y era la que marcaba el umbral del hogar.

Retrotraigámonos a la raíz. La inquietud tiene el nombre de Toxoplasma gondii. Este es un protozoo presente sobre todo en la tierra, que tiene como vectores a pájaros y roedores, y que solo puede incubar sus huevos (ooquistes) en el gato. A este último huésped final, el parásito llega tras la caza del gato de alguno de los vectores. Ahora bien, sobre el peligro de los gatos y embarazo, hay que señalar que solo las heces del animal contienen el protozoo parásito, y que para un contagio zoonótico de animal a persona, para que la mamá contraiga la toxoplasmosis, debería tomar contacto oral con las heces.

Como vemos, el peligro real de esa desprestigiada relación de gatos y embarazo, es cada vez menos justificado. Nuestros gatos domésticos no suelen comer presas libres y salvajes; si lo hacen, solo debemos cuidar que no lo hagan durante el embarazo; si aún así lo hicieran, las heces, para ser contagiosas, deben de permanecer entre 24-48 horas expuestas al ambiente; si se diera el caso, recogiendo las heces o limpiando el arenero con los utensilios adecuados, no entraríamos en contacto con el parásito (puede hacerlo perfectamente otra persona); aunque lo hiciéramos, lavándonos las manos, antes de un contacto manos-boca, acabaríamos con el protozoo….

Solo hemos expuesto lo anterior, aunque haya cosas que sean obvias y de total evidencia, para mostrar con más claridad la dificultad de un contagio, y su sencilla prevención, con solo unos mínimos cuidados. Si hay un gato en su hogar, si es parte de la familia y le guarda un afecto extraordinario, no lo tema. Gatos y embarazo no son incompatibles, al contrario. El gato aportará paz, tranquilidad y sosiego, en esta fase tan importante y de tanto estrés; gustará de dormir en la barriga de la mamá, lo que reportará beneficios, y será una experiencia extraordinaria que vincule a la madre, al bebé y a la mascota de la familia…

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