Palomas de raza, palomas de esperanza: la paloma de la paz

Palomas de raza

Hoy queremos hablar de una de las palomas de raza por antonomasia: la paloma de la paz. Sobre todo queremos arrojar luz al por qué la paloma fue adquiriendo ese simbolismo, hasta convertirse en una imagen mundial de paz. Queremos puntualizar que en colombicultura se clasifican también los ejemplares según su raza, y aunque en otra ocasión hablemos de ellas, el homenaje hoy, entre las palomas de raza, es para la paloma de la paz.

Cuando la guerra entre las distintas polis helenas se había alargado en extremo, enfrentando a la liga de Delos contra la liga del Peloponeso, una estatua a Eirene, la diosa de la paz, se erigió en Atenas. Corría el año 370 A.C. En sus brazos mecía a Pluto, la riqueza. Conmovedora manifestación del deseo griego de una paz duradera, que pudiera sentar las bases de una nueva prosperidad.

La paz es muy estimada cuando es casi una utopía. Por eso Afrodita, la diosa del amor, se acompañaba siempre de una paloma.

¿Acaso la violencia, la guerra, no ha quebrado ni truncado el amor de tantos amantes a lo largo de la historia?

¿Cómo anunció Dios a Noé, que el diluvio universal, con el que castigaba los pecados y la disipación del hombre, había concluido? Una paloma llegó hasta el arca, la misma paloma que Noé había soltado 7 días antes, con una diferencia: la rama de olivo verde que portaba en su pico, mensaje de reconciliación entre Dios y la humanidad.

Todos estos capítulos de la historia, explican el por qué la consideramos como una de las palomas de raza. La paloma de la paz iba a tener, tras los brutales impactos de las dos guerras con implicación mundial, su reaparición. Y la tendrá de la mano de Picasso quien, con motivo de preparar el cartel del Congreso Mundial por la Paz de 1949, había trabajado en varias pinturas en las cuales siempre estaba una paloma presente. Finalmente, fue escogida una paloma que portaba una rama de olivo en el pico.

La implicación de Pablo Picasso con la paz no quedó ahí, pues vino a llamar Paloma a la hija que tuvo con Françoise Gilot; Paloma, a su vez, cuando fue mamá, llamó a su hija Paz.

Como decíamos, en otro artículo trataremos las palomas de raza por su identificación en la colombicultura, pero consideramos la historia de la paloma de la paz algo especial, un símbolo a tener siempre presente, y a no dejar perder.