Antibioticos para animales

Si echamos la vista atrás, uno de los grandes triunfos obtenidos por la humanidad en su caminar por el mundo, ha sido el de hallar antídotos con los que luchar contra los males provenientes de una naturaleza en ocasiones hostil, y un organismo vulnerable (el nuestro propio). Hoy parece casi superfluo decir que aquello por lo que nosotros o nuestros animales moríamos antaño, ha sido vencido, y las batallas y conquistas continúan día a día. Pero no es nada fútil porque, aunque en ocasiones enumeramos problemas cotidianos que se nos presentan como graves, la vida es la condición de todas las condiciones, es aquello sin lo cual subyace la nada, y que existan a nuestra mano herramientas que nos proporcionan vida, recuperan y prolongan la vida, quizás haya sido el sueño, y lo será, en tanto que aún queda mucho por alcanzar, por superar, de la humanidad.

Los antibióticos son sustancias químicas, es decir, un compuesto de varios elementos químicos, generadas por seres vivos o derivados sintéticos. Añadidas a fármacos, mediante sus propiedades libran un combate eficaz contra los archiconocidos microorganismos patógenos, microbios potencialmente tan dañinos tanto para humanos, animales, como para la horticultura, que por su proliferación de enfermedades e infecciones, muchas de éstas mortales, han llegado a protagonizar brutales epidemias, provocando la muerte de trágicos porcentajes de población.

¿Cómo funciona un antibiótico? ¿Por qué acaba con los microorganismos malos y no con los buenos? Porque por las propiedades de sus sustancias constituyentes, el antibiótico menoscaba de forma selectiva, es decir, son los microorganismos perjudiciales los que se ven dañados, atacados y eliminados por ellas como gérmenes colonizadores, pero no para el hospedador, sea éste humano, animal o vegetal. Una de las cosas magníficas y asombrosas de la ciencia, y más precisamente de la farmacología, es precisamente ésta, su capacidad de originar una funcionalidad inteligente en organismos carentes de conciencia.

Además de todo lo indicado, los antibióticos para animales cooperan y prestan su ayuda a las defensas del hospedador, hasta el momento en que éstas son lo suficientemente robustas como para dominar la infección. Por tal razón, el tratamiento con antibióticos es temporal.

Sabía que…

La necesidad de salvar una infinidad de vidas humanas amenazadas por infecciones en sus heridas en los hospitales de campaña de la ignominiosa II Guerra Mundial, suscitó la prioridad perentoria de destinar mayor inversión e investigación en fármacos. En 1943, su uso comenzó a generalizarse.

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